Publicación de Mayo 2017

Enero 2016
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La economía impulsa en Asia el interés por el fútbol occidental

El fútbol (o soccer, como se lo conoce en Norte América) es famoso por ser uno de los sectores menos eficientes en la industria de los deportes y el entretenimiento. Sin embargo inversiones recientes, han llevado a dar pequeños pasos en los que sería la "corporatización" del deporte, por lo que ahora la imagen es muy diferente a la que se describía en 2009 en el libro "Soccernomics" coescrito por el economista Stefan Szymanski y el redactor deportivo Simon Kuper, la historia de un deporte gestionado a partir de preconceptos absolutos que implementa cambios sólo por medio de la prueba y el error.
¿Por qué el fútbol es tan ineficiente? En parte porque la supervisión de los inversores sobre los directivos es una rara excepción en este deporte. Sorprendentemente, dos de los clubes más exitosos de España, el Real Madrid y el FC Barcelona (según un ranking de Forbes en segundo y tercer lugar respectivamente entre las franquicias más valiosas de deportes del mundo), son clubes en los que el hincha puede registrarse como miembro y fundamentalmente tener el mismo derecho a supervisión como los inversores.
Los clubes alemanes tienen restricciones para la compra de la mayoría de la propiedad del club, y fue por medio de una excelente gestión directiva, que el gigante de Bavaria Bayern Munich fue capaz de crear un modelo de negocio de deportes sustentable desde los inicios de los años '70.
Fueron pocos los que adoptaron tempranamente el concepto del fútbol como un negocio en lugar de un pasatiempo tribal. Ejemplo notable de ello incluye al poderoso equipo inglés, el Manchester United. "Man United" cotizó en la bolsa de Londres desde 1991 hasta que fue adquirida por Malcom Glazer en 2005 y sacada de la bolsa.
Si bien bajo la propiedad de Glazer, Manchester United fue capaz de asegurarse esponsorización y acuerdos de derechos de TV lucrativos, el crecimiento del club no fue suficiente para dejar atrás la deuda asumida. Aunque los resultados en la Premier League inglesa no fueron los esperados, en el listado de 2014 de la New York Stock Exchange el club fue valuado como la franquicia deportiva más valiosa del mundo.  
A inicios de esta década una tendencia, también predicha por Kuper y Szymanski, cambió la cara del fútbol: la atracción de inversión que representaban los clubes europeos. Londres fue la primera en atraer inversores, siendo Chelsea FC, un club que históricamente estuvo a las sombras de los vecinos Tottenham FC y Arsenal FC, en recibir el aporte financiero del multimillonario ruso Román Abramovich en 2003, ganando el año siguiente la Premier League por primera vez (desde 1955).
Chelsea se transformó en una potencia en el fútbol europeo, y finalmente ganó el trofeo de la Copa de Campeones en 2013. Esto fue una anomalía para el fútbol inglés, salvo ocasionales apariciones prominentes de club Arsenal del Norte de Londres, el fútbol inglés tradicionalmente ha estado dominado por equipos de la zona industrial del Noroeste (principalmente Liverpool y Manchester, que de paso, hay que mencionar que ambos equipos tienen como propietarios grupos deportivos americanos) y del centro del país. Los equipos de Birmingham, Nottingham, Sheffield y Leeds, históricamente no se destacaban. Arsenal siguió rápidamente los pasos del Chelsea y desde el 2011 el multimillonario ruso Alisher Usmanov es copropietario del club con un holding americano, la Kroenke Sports Enterprises.
París y Roma siguieron el ejemplo londinense, con la Fundación Qatar y el Fenway Sports Group respectivamente invirtiendo en el París Saint-Germain FC y en el AS Roma.      
En los últimos años, una tercera ola de inversiones en clubes de fútbol ha tenido lugar, la mayoría provenientes de Asia. Asia siempre ha sido un mercado lucrativo para los derechos de transmisión del fútbol, y no es de sorprenderse que el grupo más grande de adquisición de derechos deportivos, MP & Silva, tuviera sus oficinas centrales en Singapur.
Fundada inicialmente por tres emprendedores italianos con la intención de distribuir los derechos del fútbol italiano, MP & Silva abrieron una oficina en Singapur en 2007 y pusieron el foco en la distribución de los derechos del fútbol europeo en Asia.
El gran golpe que benefició a MP & Silva fue el acuerdo para distribuir la popular Premier League inglesa en 51 territorios en 2013, previo a ello el grupo negoció la venta de las transmisiones de la Serie A italiana a la televisión estatal de China, el primer acuerdo en su tipo.

La compañía desde entonces se ha expandido rápidamente a la distribución de otras ramas del deporte, incluyendo tenis y deportes de motor, moviendo las oficinas centrales de Singapur a Londres, y en mayo 2016 asegurándose de dos grupos chinos, Everbright Securities y Baofeng Technology, una inversión valuada en el 65% del valor de la empresa.
Si bien la cifra no fue revelada, un comunicado emitido por Everbright Securities afirma que la valuación de MP & Silva está por sobre U$D1 billón de dólares, estando la inversión conjunta por encima de los U$D650 millones dólares.
La valuación por encima del billón de dólares de MP & Silva es seguida por una valuación aún mayor dada a Infront Sports Media, una compañía de derechos de distribución con base en Suiza, que entre otros eventos deportivos cuenta en su portafolio los derechos de la Copa Mundial de FIFA. El interés de los inversores chinos en ser propietarios de fútbol no se detiene al nivel de los clubes, sino que se extiende a los derechos internacionales: en febrero 2015 el Grupo Wanda de Dalián, China, una compañía dedicada al desarrollo inmobiliario, salas de cine y hoteles, compró el 68% de las acciones de Infront Sports Media por U$D 1.2 billones de dólares.
Con tal interés en el fútbol en los mercados asiáticos, no sorprende que los inversores no estén interesados solamente en asegurarse los derechos de transmisión, si no en dirigir los equipos de fútbol ellos mismos. El club italiano de fútbol Internazionale Milano (comúnmente conocido como el Inter de Milán) fue comprado por el magnate de los medios de Indonesia Eric Thohir, principalmente activo en la propiedad de prensa escrita y multimedios de estaciones de Radio y TV.
El año pasado el Grupo Suning, fabricante de electrodomésticos y venta minorista, adquirió de Thohir el 68.5% de las acciones del Inter, por un valor de 130 millones de Euros (además de otras inversiones en el club no ligadas al valor de las acciones).
El Grupo Suning se encuentra en buena compañía: en mayo último el magnate del marketing deportivo de China, Lizhang Jiang compró el club español FC Granada. En junio el Wolverhampton Wanderers un pequeño club de la Premier League inglesa, fue comprado por el holding chino Fosun International. El FC Aston Villa, un histórico club de Birmingham, comprado por el Recon Group, un diversificado holding en la que el emprendedor chino Jiantong Xia invierte desde 2004 luego de haber vendido la empresa de diseño y planeamiento que había iniciado.
También en junio, el 80% del club francés OGC Nice fue comprado por un grupo de inversores formado por: Alex Zheng, magnate de hoteles chinos, Chien Lee, manager del Grupo Privado Chino-Americano de Equidad, el Pacific Media Group, distribuidor de Medios con base en Beijín dirigido por el americano Paul Conoway y además, Elliot Hayes, un emprendedor financiero de Nueva York.
Una tendencia que resulta interesante y que unifica a los compradores chinos es la afinidad que tienen por clubes tradicionalmente ligados al corazón industrial de Europa, que desde hace ya más de una década dominan la competición más importante del fútbol internacional, la Copa de Campeones de Europa, conocida como la Champions League.
Algunos de los clubes más antiguos de los centros manufactureros de Europa, notablemente Manchester United y Liverpool, rompieron la tendencia y fueron comprados por grandes conglomerados de deportes. Sin embargo, otros clubes se han resistido, sólo para encontrase rezagados, al igual que las economías en desarrollo, con sus productos evaporados.
Clubes de tamaño medio en el sur de España, en el valle del Ródano en Francia y en el centro de Inglaterra fueron especialmente golpeados. No sorprende que los compradores en los últimos años se hayan focalizado en clubes que han perdido la categoría de las principales ligas el fútbol europeo, incluyendo al Rastar Group, fabricante chino de juguetes (que compró la mayoría de las acciones del club barcelonés RCD Espanyol en 2015), el millonario tailandés del atún enlatado Djephon Chansiri (que compró el club de fútbol Sheffield Wednesday en enero del mismo año), la venta en 2014 de la manufacturera francesa de vehículos Peugeot del club FC Sochaux a una compañía de tecnología de iluminación de Hong Kong llamada Ledus, y la compra del club holandés ADO Haag por United Vansen, planificador chino de eventos deportivos.
A inicios de 2012, la familia kuwaití Al-Hasawi adquirió el club de segunda categoría Nottingham Forest, mientras que en 2011 el emprendedor malasio Tony Fernandes compró la mayoría de las acciones del Queen´s Park Rangers, uno de los clubes ingleses más antiguos, también en la segunda categoría. Incluso el Reading Football Club, fundado en 1871 (que no fue profesional hasta 1920), y que sólo llegó a la primera categoría en 2006, fue adquirido en su totalidad por tres hombres de negocios tailandeses.           
Grandes clubes con sólidas espaldas financieras como el Atlético Madrid (siendo la mayoría propietaria de la familia [de Jesús] Gil, activa en el mercado inmobiliario) y Manchester City (de propiedad de Sheikh Mansour de los Emiratos Árabes), han atraído también a inversores menores de la China.
Curiosamente, el fútbol italiano ha sido uno de los pocos con holdouts. AS Roma, el Bologna Calcio (de propiedad del emprendedor de la industria alimenticia canadiense Joe Saputo) y el Inter son los únicos de la primera categoría poseídos por empresas no italianas. En agosto último los rivales locales del Inter, el AC Milán, firmó un acuerdo preliminar para vender el club al grupo GSR, una empresa de servicios financieros de China. La venta del AC Milán, que aún no está terminada, tuvo lugar luego de una serie de reuniones en la que estuvieron dando vueltas varios posibles inversores asiáticos.
El fútbol italiano ha estado tradicionalmente dominado por el Inter, el AC Milán y la Juventus de Torino. Con la Juventus que cotiza en la bolsa italiana y ahora el Inter perteneciente a un grupo de inversores de Asia, el AC Milán fue el último de los gigantes históricos en tener un dueño italiano: el magnate de la televisión y ex político Silvio Berlusconi.
Los tiempos no han sido fáciles en el rápido y cambiante escenario del fútbol, en la última década AC Milán, sostenido por la comunidad empresaria milanesa, fue desplazado por clubes más globalizados. No sorprende que en 1995, el AC Milán tuvo el equivalente en ingresos a 250 millones de Euros, mientras que el Real Madrid 200 millones de Euros. Hoy día, Real Madrid ingresa hasta 500 millones de Euros mientras el AC Milán aún está estancado en los 250 millones de Euros. Berlusconi, cuyo imperio de Medios se encuentra limitado a Italia y España, no puede inyectar suficiente efectivo en el club para seguirles el ritmo a los otros clubes que, ya sea por las inversiones que les ingresan o por haber creado una marca global, tienen ingresos que provienen de todo el mundo. YS

 

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